miércoles, 9 de septiembre de 2015

Don Art
Presenta:
PROSA LITURGICA







De
Sergio Arturo Cabrera Flores
San Andrés Tlalnelhuayocan,Ver


LIBRETA NUEVA
2 de Febrero del 2009.

Te fuiste, con esa alegría que llenaba  nuestra casa, tu madre y yo te acompañamos en Taxi hasta CAXA por gozar tu compañía hasta el último momento, pues salías ese día a las 15.30 Hrs- A los pocos instantes nos llegó tu mensaje por celular, que salías de Xalapa rumbo a San Andrés, donde te esperaba el trabajo de maestra.
Dejaste la luz de tu simpatía y la ternura de tu amor sin mancha, y esta libreta donde escribo, donde vaciaré hasta que se agote, mis pensares y mis versos. La tinta del bolígrafo, sangre negra que resbala manchando sus blancas hojas, parece delgado río que ensanchara mis quimeras, como vacilante embrujo pintando mis porvenires, con sus ilegibles signos garabateados nerviosamente por mi ruda mano aún manchada por el trabajo de limpiar la casa nueva que estrenaremos muy próximamente, casa que te abrirá sus puertas con el anhelo de que seas bienvenida, y te brindará su cobijo como un nido tibio cubierto por el suave plumón del amor filial que te brindaremos tu hermano, tu madre, y yo, tu papa. Te esperamos.
17.55 Hrs.

MI ACTUAL MANO

Mi mano derecha, con la que aferro la pluma y escribo, presenta ahora leves cicatrices ganadas en la diaria tarea de arreglar detalles de la nueva casa. Parece mano de artesano, no de escritor. En la uña del dedo gordo, una mancha oscura casi se desvanece como avergonzada de mostrarse, resultado de un martillazo al intentar fijar un clavo. En la yema se aprecia una cicatriz que se incrustó en la casi perdida huella digital, alisada como las demás por simple desgaste al acarrear blocks de concreto, maderos, piedras y arena.
El dedo índice es el más maltratado, en la punta liso y sin marcas, presenta entre la falangeta y la falangina infinidad de minúsculas grietas y cicatrices por lo activo. El dedo medio un poco mejor librado, muestra la uña desgastada, por ser el más largo, a la hora de mover materiales, es el primero que topa con los rudos roces y las empinadas aristas.
El cordial y el meñique, también muestran huellas de la ruda actividad desempeñada por el narrador, el meñique desde el metacarpo a la falangeta muestra callosidades agrietadas, duras y rasposas. En el arco entre el dedo gordo y el índice, se aprecia una blanca huella, como una pequeña pupila de lagartija resaltando entre la infinidad de arrugas, recuerdo de un doloroso desgarrón producido por una afilada púa del alambre de la cerca. En el dorso, sobre los nudillos, rojizas marcas semejan despellejados parches porosos ya viejos, cosa lograda al tallarlos accidentalmente variadas veces sobre la pared roñosa y rasposa de los bloques de las paredes.
Toda una robusta mano de artesano escritor.
15.24 Hrs. 27 de Mayo del 2009.


EN LA CASA NUEVA

El silencial aletarga las frondas movibles apenas por la ligerísima brisa que pasa rosando las ensimismadas ramas de los arbustos y hierbas, y mientras, casi inaudible, el ulular fugitivo de una paloma silvestre se enreda lúgubre y sonoro en los troncos de los encinos como presagiante embozo de una futura posible pena.
Aprecio a la distancia el tremolo sónico hechizante que expresa los sentires de un zorzal anhelante en posible antojo por su pareja. Lo imagino extasiado en su embrujo pasajero, erguido y místico, pulsátil e insistente, olvidado del peligro del depredador gavilán que volando bajo, semeja ruda sombra amenazante, el de la muerte súbita, el de la garra enhiesta.
La calma se aposenta sobre el chirrido de las cigarras, mientras mi pluma resbala sobre las hojas de mi libreta como la sombra volátil de un abejorro zumbón, dejando como cauda las abigarradas letras que dibuja mi mano de escritor artesano, mano maltratada con infinidad de cicatrices.
11.51 Hrs.  28 de Mayo del 2009.

MIS MUSAS IDAS

Como gotas der rocío, de ese madrugador que nos moja con sabor de llanto, me llegan los recuerdos de las musas idas. Aquellas luminosas y esbeltas mujeres de pieles pálidas y brillantes ojos, férvidas féminas disponibles, que angustiaron mis ansias y calmaron mis antojos, y que hundieron a mi ser en esas rojas corrientes de los lúdicos deseos, que guindados en el hilo ilusorio de la aceptación, casi al alcance de mis ganas se irguieron rotundas y sonrientes soslayándose de mis rutas. Esas ahora inalcanzables musas de mis ayeres. Cuanto inspiraron mis canciones y mis versos, que se agrietan en las viejas libretas, en letras ilegibles; arrumbados legajos amarillentos donde se borronean mis pasadas ansias, mis antiguas ganas, mis ahora añoradas pasiones.
Como gotas de rocío, hoy se precipitan bajo mis pestañas queriendo borrar de mis sentidos ésas liquidas sensaciones de hace tiempo, que aun provocan mis nostalgias, mis tristezas, mis suspiros.
14.03 Hrs. 29 de  Mayo del 2009.

             LAS VIEJAS TROVAS.

Desganadas se me vienen encima las notas tremolantes de las guitarras, al escuchar las viejas trovas, esos valsecillos, rítmicos y seductores que ya no se escuchan.
Que han pasado de moda y que se pierden en los recovecos eludidos por la juventud que se satisface con ritmos pasajeros, con ritmos concisos. A mí me gusta la barroca exactitud de los sonidos llanos, la acústica variedad de un afinado encordado, que penetra en los sentidos por la vibrante esencia acumulada en sus envíos, sinceros y místicos detalles simples, que te envuelven en sonoras ondas empujándote al ensueño, ensueño que calma latidos y entibia la frialdad del alma.
El ritmo cuatro por cuatro me empuja con su empeño a ese río envolvente que acumula mis sensaciones ubicándolas al pairo del sentimiento buscado, y me dejo ir por su corriente, navegando calmado por así quererlo, gozando a fondo y a todo color las sensaciones de las viejas trovas, mis preferidas.
14.17 Hrs. 29 de Mayo del 2009.

SINCRONIAS AFONICAS

Empujado por la maldita costumbre de empuñar la pluma y escribir, lo hago ahora intentando discernir mi aciago proceder.
¿Por qué me empeño en denostar mi sentir?
¿Por qué aquilato burdos pensares?
¿Por qué articulo dudosas aseveraciones?
En mi transitar activo soslayo lo pertinaz, y me centro en lo absurdo y lo marginal, empeñado en la debacle solazada, restituyo anatemas discordantes al tenor de mis argucias disparatadas, siendo solo usurpador de menesteres que arguyendo mis falacias regurgito solo obtusas salazones silabarias.
20.55 Hrs.  30 de  Mayo del 2009.


ELLA, MI HIJA.

Como siempre, su luz se atenúa con su partida, aunque deja una pátina dorada sobre las cosas que tocó y miró, que perdura varios días iluminando mi alma, con esa calidez del amor transparente que solo provoca ella, mi hija.
Su sonrisa es luminaria perpetua de mi adultez ya gris. Cómo cálido rayo de sol bajo las frondas de los años, dorando el tedio y la molicie, con su chispeante embrujo que solo sabe producir ella, probablemente sin que lo note pero su innata afabilidad la hace así, una chispa cálida de luminosidad afectuosa.
A su madre, la contagia de ese espontaneo regocijo que se integra en ambas cuando conversan largamente, intercambiando miradas y señas que les caracterizan haciéndolas duales, como si se reflejaran sus afectos en ese espejo de camaradería y amor, generosamente integradas en un solo apego, en esos gestos idénticos que les brotan cual minúsculas similitudes y les identifica como madre e hija.
Es mi placer observarlas sin que lo noten, y saboreo sus amadas presencias con esa fruición del Gourmet, del Sibarita, del Epicúreo.
Las amo.
8.39 Hrs. 6 de Mayo del 2010.
Ave. Revolución  125. Xalapa, Ver.





¿PENA DE MUERTE?
Propuesta del Partido verde.

Quien le pone el cascabel al gato en esta nublazón de secuencias varias, donde se confunden los criterios expresados con ideas  extremistas que han lanzado sin preámbulos el planeamiento que nos llena llevándonos sin pausas ni reductos a ver como pendón esa miseria de navegar por la cascada borrascosa de pretender la solución que solo ofrece cortar sin percepción la vida humana.
Quien enciende la mecha sin prejuicios, sin esa percepción inteligente que nos hace diferentes a las fieras, será un verdugo no nacido quien sin preámbulos inicie reluctante el nuevo camino hacia el suicidio, pues solo el humano se consiente con esa
excelsitud de asesinar.
¿Quién será ese Guillotine del futuro?
5 de Diciembre del 2008.

TARDE DE LLUVIA RALA

La fronda permanece callada y predispuesta después de que la lluvia callera generosa, vaciándose completa sobre las hojas verdes de los Encinos y los Liquidámbares, Hayas y Moras, que ansiaban ese baño que generoso les ofreciera este raudo chubasco abrileño, dejándolos ahítos de agua y de viento.
Se escuchan a lo lejos los gritos de alguien comunicándose de ese modo con otro ser. Mientras un Papan (Urraca Pea) inquieto sobre vuela la bajo sombra moteada de verde, silencioso, como huyendo de algo que le hubiese espantado.
La brizna salpica las hojas de mi arrugada libreta, como lagrimas dejadas caer por alguien que me observaba desde el gris palio vespertino, incitándome a escribir este pequeño retablo observado esta tarde, en la casa que habito ya como mía, nuestra, de la Familia Cabrera Cruz.
15.38 Hrs. 13 der Abril del 2009.

RECADO PARA ROSALINDA
Al mandarle un libro, por la computadora.
Junio del 2010.

Hola hermosa hermana, estoy intentando dominar esta fría y negra maquina del Diablo (Computadora) que tiene infinidad de datos que me confunden, pero ahí le voy, pián pianito como se dice. Este libraco que te mando lleva como numero consecutivo el 3, de varios que ya están escritos. Es el que más me satisface, pues resulta que lo escribió uno de mis más sesudos seudónimos (Crisantomo Napoleon, Cris-Nap). Con el que más me identifico últimamente. Ojala lo quieras y lo puedas leer, en el puse mis ideas más soterradas, más lubricas, más vanas tal vez, pero que al exponerlas a mis letras, me satisficieron un mucho. Los pensamientos de Cris-Nap, vuelan alto llevados por el impulso de una brisa tenue, cálida y vaporosa que huele a Ajenjo, (Que jamás he tomado, ni lo conozco) que sabe a esa esencia del olvido anhelado, que entibia la frígida alma abandonada del que navega el Estigia, oscuro y tenebroso de su alma evanescente. (¡Uff!) Estas letras son pergeñadas de mis noches como con anzuelos negros, son arrancadas de mis días como con arpones blancos, son atrapadas del aire de mis tardes con redes plumbagas, y metidas en bolsas de tul, de donde se escapan voluptuosas pegadas en tiras de papeles ligeros, semejando confetis alargados lanzados por sílfides vaporosas cabalgando unicornios y pegazos. (¡Y Rete Uff!) Ahí expongo a tus ojos mis letras, ojala te agraden y te hagan pasar un buen rato de lánguida voluptuosidad lectora. Tu hermano que te quiere y te extraña.
Sergio Arturo Cabrera Flores  Don Art.

PARA ALGUNO DE MIS DISCOS.
Sugerencias.

Por mi madre canté entonado, por mi padre escribí versos, no fui músico por mi empeño en no afiliarme a la métrica. Más había algo dentro de mí que me llevó a medio aprender a tocar la guitarra.
 En 1967 mi cuñado Juan Manuel me regaló un Requinto, que fue el inicio de todo. Un amigo (Daniel Jácome) me enseñó las posturas con las que me empeño en tocar. Y así surgieron mis canciones, por la simple necesidad de expresar mis sentires y halagar en las serenatas a las musas en turno.
Mis canciones son expresiones del alma de un enamorado que busca comunicar sus deseos a su alma par.
Mis canciones van por el viento avisando de mis sentires con la melódica pausa del corazón.
Estas canciones son la cosecha de mi sentir.
Mis canciones, rítmicas tonalidades arpegiadas envueltas con mi voz.
Por mi voz van mis sentimientos confinados en las blondas burbujas del ensueño, para musitar en tus oídos. ¡Te amo!
Por mis canciones sabrán del sentir de este ser que amorando vive.
Si te llegan mis canciones a mover internamente algún sentimiento, es que amas como yo, íntegramente.
Van en estas canciones un cumulo de palabras expresando sentires de amor y deseo, de pasión y dicha, de libre albedrio, de anhelos y ansias de simples placeres, gustos naturales que siempre gozamos los que navegamos por esas corrientes de la bohemia franca y abierta.
En mis canciones van flotando mis deseos como burbujas azules.
Con mis canciones penetrar quisiera en la cándida excelsitud de tu alma.
Si escuchas mis canciones, conocerás algo de un bohemio simple y franco, que se expresa de este modo por darse entero al amor.
Don Art. Nov. 2010.


LAS RAICES DE MI INSPIRACIÓN.
Un legado sensible me han dejado tres personas. Mi abuelo Valdemar, mi padre Juan Manuel y mi tío Arturo.
Y todo comenzó por una pequeña guitarra que mi progenitor compró para regalársela a su cuñado menor, el Tío Arturo.
Mi Abuelo escribía versos, mi tío lo imitó, y llego mi padre a esa familia siendo maestro de Literatura y todo se conjugo para mi futuro.
Un ex alumno y amigo de papa llamado Daniel Jácome, que tocaba la guitarra, incipiente músico por esos tiempos, se llego a mi familia, yo era un recién nacido.
Papa y él les llevaban serenatas a mi madre y a otras jóvenes del pueblo con esa guitarrita que sería del Tío Arturo.
Cuando ya estuvo en su posesión, Daniel le enseño las primeras posturas y pudo también llevar serenatas.
Todo por las musas, ya que comenzó a hacer canciones para esas sus rondas nocturnas.
Mi padre lo quiso y también se realizó como compositor y poeta plasmando sus sentimientos en versos y canciones.
De esas costumbres soy, crecí escuchando al Tío y a Papa, entonando sus canciones en las reuniones familiares. Tertulias en donde todos cantábamos para expresar nuestras alegrías y tristezas, penas y anhelos. De esos hábitos provengo, por lo tanto no podía más que ser  continuador de esa tradición. Expresar con canciones mis sentimientos.
Esas usanzas son mis raíces. Poesía y canto, sensibilidad y música, expresión lirica y armonía en la trova. Sentimentalismo extremo si se quiere definir así, pero inspiración simple y llana, provocada por el amor.
Esas son mis raíces.
Lo sensible y diáfano, lo poético y lo romántico, el verso libre envuelto en el sonoro arpegio místico del encordado de una Lira compañera fiel. La Guitarra.
3 de Noviembre del 2010.
8.14 Hrs.
San Andrés Tlalnelhuayocan. Ver.



FILOSOFIAS INICUAS.

“Prefiero el silencio en la soledad campirana, al bullicio de la Avenida citadina”

“Prefiero la penumbra del claustro opaco, a la algarabía de la plaza lumínica”

“Prefiero el lento paso sosegado de la bestia, al veloz zigzagueo del automóvil”

“Prefiero si, el golpeteo intermitente de la lluvia, al seco descollante de la helada, y quemarme al sol del pardo hastío, a cruzar bajo la helada incertidumbre del invierno”
7.12 Hrs.
15 de Enero del 2011.
Don Art.

“Moriré, cuando me canse todo y ya no quiera mirar más la resolana; entonces, serraré los ojos para siempre pensando que dejé todo concluido. Al notar serrado el horizonte
para qué continuar esta aventura del vivir amarrado a la esperanza.
7.38Hrs.

“¿Y después del amor? La suprema plenitud de la nostalgia, la anegada sensación del abandono, la suprema excelsitud de lo saciado.
7.42 Hrs.

“No demuestra que no sabe quien pregunta, por que a diario el ser humano va aprendiendo. La curiosidad hace sabios, la cortedad hace lerdos.
7.50Hrs.

Todos los días intento aprender un poco, todas las noches intento olvidar un mucho, y entre aprender y olvidar mi  vida la voy formando.
7.57 Hrs.

“Por amar voy entregando lo que tengo para dar. Por odiar voy ocultando mi sentir y  mi soñar. Y al ir amando y odiando mi vida la voy formando.
8.04 Hrs.
15 de Enero del 2011.

El piano de Bebo se desgrana sobre este día gris, y la voz del “El Cigala” arranca de raíz mis nostalgias, lanzándolas al carrusel azul con sus lagrimas negras.
11.44 Hrs. 26 de Enero del 2011.

Vibrátiles ondulaciones provocan esta niebla de riachuelo que se desplaya sobre mis ansias aletargadas por este gélido clima de Enero, mientras el Violín calma mis inquietudes pues se me olvidó que te olvide. Y ese olvido es marcado por el grave sonido del ronco golpeteo de las cuerdas del violonchelo.
11.52 Hrs. 26 de Enero del 2011.

Frase mía:
Mulata de esquivada piel ebúrnea.

¿Soy un lector entusiasta
o un entusiasta lector?


Como nombraba a mi perro Díno:
Chiricuais.
Tipigua.
Chuinchuni.
Chiscuiscuil.
Titiliche.
Pirripiti.
Chiriscuiti.
Tuitiriti.
Chiquiritichi.
Chinchunchan.
Chiscuiscuis.
Chirimirin.
Chiritipon.
Titirisco
Curunchunchindaro
Curruchito.
Currunrrun.
Chunchin.
Chirimiscuitis.
Chiricunilla.
Chiriscufleto.
Chirispiriscuis.
Pichulichis.
Chirismiscuias.
Monon.
Mononin.
JInicuili
Jinicuilin.
Jinicuiliyo.


A los dos:
Cuishilicos.
Twuistiros.
Pichiricus
Cutuntunes.
Curututus.
Curicutiyos.
Pichunrrintus.
Chipiscuiscuis.
Cuiscuiscuiros.
Puchunes.
Chipiricuitis.
Curruchus.
Chucurutos.
Muaruninos.
Pichimichiros.
Cututus.
Chuchuluquetes.
Chuchuluquetiros.
Pochos.
Pocholones.
Monones.
Munchanchos.
Morroscachos.
Chuntunes.


A la perra Morona:
Moroshca.
Chiquirriona.
Chirrisca.
Chanchirrona.
Chincuincuinchi.
Chirindiona.

Una Frase mía: La Luna, mortea el café toda la noche para que el sol lo tueste al otro día. Acá en la huasteca esto se da normalmente.

Mío:
El compositor tiene la plena libertad de tratar todos los temas que se le vengan a la mente, para comunicar sin preámbulos ni ambages su idea, que solo lleva la simple urgencia de desahogar su conciencia y corazón.
Por lo tanto no será raro que le noten en alguno de sus temas, simples rasgos de elucubraciones oníricas y fantasiosas, pues parte del deber de la literatura es ser pura ficción.

Aquí siembro mi aliciente
y cosecho bienestar.
Don Art.

UN FRAGMENTO

En esta ahora soleada ciudad de las flores. A un lado mío sobre el portón de la cabaña donde moro, se desguindan bucólicos ramos de buganvilias y rosas blancas, y percibo leve el aroma  a café recién hecho, característica principal de estos lugares productores de uno de los mejores granos del mundo.
Viviendo la felicidad que se alcanza diariamente, amando. La  vida nos ofrece lo optimo y lo debemos de atrapar con esas leves redes del entusiasmo, acurrucándola con ternura sobre de nuestras hay veces incrédulas personas. Somos breves volutas de vida sobre el maremágnum ilusorio de las actividades diarias, luchando por sobresalir entre el marasmo cotidiano, al fin, solo seres humanos, ilusos navegantes bogando el mar de los sueños. ¡Ufff! Que  cargaditas están mis letras ¿Será por la música? En fin, solo deje ir el pensamiento por sus rutas normales, ya que viajo pegado a las musas por simple placer.
16 de Mayo del 2012.
14.02  Hrs.
San Andrés Tlanelhuayocan, Ver.

INMORTALES

Recordar a los seres queridos es hacerlos inmortales. Por eso es que debemos de añorarlos con esa  nostalgia dulce del amor imperecedero, sabiéndolos en  ese lugar que su religión les prometió.
A cada día que les extrañamos y les recordamos, más se acercan a su destino junto al creador.
8 de Mayo del 2012.
San Andrés Tlanelhuayocan, Ver.


POR EL  RUMBO DE ALTAMIRA.

¡Qué zona tan hermosa! Qué suerte vivir por esos rumbos tan queridos, aspirar las frondas de los Chalahuites y los Cafetos, que se pose el polvo rojo sobre la epidermis, y deslumbrarse por el reverberar de un día de pleno sol avanzando por esa brecha (Ahora carretera) tan añorada por quien la recorrió a Caballo y a pié, por el ansia de vivir a plenitud esa juventud impetuosa en busca de las quimeras de los primeros amores, que me llevaron en arriesgadas nocturnas aventuras, tras las musas en turno, que despertaba invariablemente con los acordes de mi guitarra bajo palios estrellados y lumínicas plateadas noches de luna. El ritmo del corazón marcando los derroteros lúdicos de mis pasiones primeras, pasiones que marcaron mis caminos rumbo a los placeres prometidos y por lo regular logrados. Cuantas alegrías, cuantas aventuras, cuantos riesgos corridos por tan solo satisfacer el alma, que jamás se llenó, que ahíta y todo siempre bogaba buscando más, pues la juventud es insaciable torbellino hacía el piélago de venturas y goces, que solo se logran en esas épocas. Recordar es vivir, por eso plasmo en mis escritos todo lo que puedo de mi vida pasada, para que quede a la posteridad para mis herederos, como herencia de este quien será su antepasado.
11.38  Hrs.
24 de Mayo del 2012.

CIUDAD DE XALAPA.
Vivo en las inmediaciones de la Ciudad de Xalapa, Ver.  Llamada muy pomposamente la “Atenas Veracruzana”  ya que  cuenta con el  campus principal de la Universidad  Veracruzana, Orquesta Sinfónica (Creo una de las de más prestigio Nacional), un Ballet  folclórico de la U.V. que tiene ahora un espectáculo que se llama “Jarocho”, con el que  viajan por todo el Mundo, un gran teatro, jardines arbolados, una sección de Lagos que es uno de sus mejores paseos, así como varios parques donde añosos árboles (Liquidámbares, Hayas, Araucarias y otros) dan sombra y se anidan en ellos ardillas y variedad de aves. Contamos con uno de los Museos de Antropología mejores del país, (Famoso por sus enormes cabezas olmecas y sus caritas de  barro sonrientes) así como otros. Una Pinacoteca, donde se exponen muy seguido obras de Diego Rivera, pues lleva ese nombre. En una de sus entradas de la ciudad se yergue gigantesca una obra del Escultor Sebastián, una Araucaria de metal que se inicia con una Equis ya que escribimos Xalapa con Equis, no con Jota como debería de ser, disminuyéndose hasta formar nuestro ahora símbolo, un hermoso Pino Verde.
                Mi casa (Tu casa) es una cabaña de madera. En la entrada (Un portón metálico) en la parte interior sembré juntos un Jazminero, una Buganvilia y un Rosal Blanco, que ahora se desmadejan sobre el frontispicio de mi hogar dándole la bienvenida al vespertino aire fresco proveniente del cercano Cofre de Perote, eterno vigilante enhiesto, que contempla la ciudad que se extiende sobre sus suaves laderas. A  lo lejos nos contempla siempre extasiado el nevado eterno, “El Citlaltepetl” o Pico de Orizaba. Paisaje que adorna invariablemente amaneceres esplendidos y rosados atardeceres.  Estamos todavía en esta zona rodeados de árboles, la  ciudad a nuestra mano, a diez minutos en coche de nuestra morada, es por las noches, dama adornada de diamantinas luminiscencias, que se luce esplendente como vestida de fiesta. Diría un conocedor “Con vestido de coctel y joyas diamantinas”.
                Ahorita saboreando un rico café recién hecho, por cierto te informo que vivo  en una 100% zona cafetalera, donde es muy común al transitar conduciendo por sus frondosas avenidas aspirar en épocas de floración el aroma de los blancos azahares de las matas de los cafetos y también es muy característico de las calles del centro de la  Ciudad el olor a café recientemente molido, pues existen varios negocios que expenden el grano recién tostado y molido en tu presencia, así  como escuchar la música de alguna marimba callejera, y ya muy raramente pero se llega a apreciar el sonido antiguo de algún asmático Cílindrero.
25 de Mayo del 2012.

LA VIDA.
              La vida es una vía de un solo sentido, que se desliza entre bajo sombras y luminiscencias, que jamás recorreremos en contra, siempre hacía adelante. La vida nos conduce a su albedrío, brindándonos salpicaduras de hastíos y glorias, mojándonos con su sal de sabor agridulce pero empapándonos de amor por todo, amor que debemos de aprovechar al máximo porque de un día al otro nos sabe diferente, el amor es como un bebe que va madurando por segundos y jamás vuelve a ser el de ayer. La vida fluye, manantial misterioso que se derrama sobre la pradera venturosa de nuestro entorno, mostrándonos esos vericuetos del diario devenir para que los andemos a nuestro muy regalado gusto, pues somos dueños de nuestro camino como lo es el viento de los espacios siderales. Somos dueños de nuestro destino porque nacemos libres. Cuando nos separan de la madre, cortando el cordón umbilical, avanzamos solos a partir de ese momento, rumbo a lo que iremos logrando con nuestro propio esfuerzo. 12.54  Hrs.
14 de Junio del 2012.



TOBOGÁN DE IDEAS
Acá me tienes desvelado y madrugando, pero así me pasa algunas veces, mi mente es un tobogán de ideas y tengo que darle salida a mis pensares, si no, creo que reventaré, por lo que escribo. Gracias por poder comunicarme contigo, te agradezco que contestes como siempre cariñoso y atento, gracias. Hoy te  enviaré algunas cosas que escribo en momentos como este, en que la inquietud te ahuyenta el sueño y comienza la mente como trompo chillador buscando salida a sus ideas, y busco la tranquila corriente de la escritura para paliar esta tormenta abrumadora que solo así calmo. Me siento hay veces un mínimo ser humano ante la arrolladora potencia del intelecto. Somos tal vez solo una pequeña brizna de células bogando frágiles en el maremágnum de la vida sin otro fin que el de algún día llegar al puerto de los sueños rotos. Como corriente de energía buscando donde penetrar con nuestros andares por esos vericuetos anhelados que nos darán lo ansiado y buscado, para al fin  reposar en esa mística y prometida terminal feliz.
5.27  Hrs.
27 de Agoto del 2012.

PERRO PERDIGUERO
Agotado pero con ganas, persigo la décima todavía con empeño, perro perdiguero tras su rastro efímero y volátil, persistente como voraz pez espada tras el cebo de la poesía, transito desesperado encontrándomela de frente, franca y dispuesta como paloma torcaz bajo la fronda del encinal, así me vez, ante esta gris pantalla vaciando mis ideas para dejarlas a la posteridad.  9 de Octubre el 2012.

RAZONANDO:
Querida Gloria Libertad: En momentos como estos de lóbrega somnolencia y gris crepúsculo húmedo y frío, mis pensares brotan cual translucidas alas de una mariposa nocturna de su crisálida oscura y rígida. Así me siento brotando de ese sitial no elegido, pero que soporto con apática actitud y vivo otro día más. 19.56  Hrs. Saludos
25 de Noviembre del 2012.
CALLENDO
Volví a caer al mismo camino, esa verada calma de mis pasos actuales, y  caí parado como siempre sobre la blanca arena de la ilusión, esa quimera que me subyuga y  sujeta sobre la blonda vereda de mis sueños, que me ha llevado perenemente sobre esas ligeras ondas de místicas avideces, de extáticas emociones, de logradas apetencias. Y me derrapo  conscientemente sobre lúdicas sendas ilusorias, apócrifas realidades que se yerguen rotundas ante mis calmados antojos, mostrándome el ficticio panorama de mis  sueños vanos, sueños vacuos como volátiles fulgores de luciérnagas agónicas mojadas por la brisa del destino buscado. Si, del destino buscado, ese dilatado pasaje que he escrutado como empeñoso rito, con diletante obsesión en mis ciclos mortales, que se concluyen ahora ante mis hartazgos coludidos con mi dicha. Y erguido musito las gracias al céfiro  que acaricia dócilmente  mis expuestos  sentidos  prolongando  el goce  del  aún vivir.
14.18  Hrs 22 de Febrero del 2013

FÚTILES LETRAS

Mis fútiles letras te enviaré, estas letras que brotan del manantial de mi mente como fragosas corrientes arrancando de mi ser las adherencias dejadas por mis confabuladas pasiones, exaltadas razones de mi oblicuo proceder, ya que soy cabalgador de los potros encelados que habitan esas veredas míticas de mi interno batallar.  Cabalgo  si, sobre los verbos y adjetivos, buscando la extrema sintaxis que como bardo furtivo anhelo furibundo, gozando con esto el cálido envío de las musas. Esas vaporosas imagines ilusas que me guían  hacia la férvida endecha, hacía  la rebuscada estrofa, hacía la redonda loa.
Y me sumerjo circunspecto en sus lúdicas ondas, empapándome de su bienestar que me provoca poetizar mi entorno. Y brota la décima, rítmico enclave que obcecado ansío,
deslumbre mítico que apasionado aspiro. Soy por simple y llana necesidad, bajel de pensares bogando sobre las a diamantadas ondas de mis cavilaciones, buscando azogado la  rima. Soy  simplemente un cosechador de  frases en este mí oblicuo transitar sin rienda. Soy álgida senda de blondas pasiones, por tan solo tratar de ser poeta.
¡Se  ha dicho!
10.29  Hrs.
25 de Febrero del 2013

HASTA AQUÍ ESTA EN EL REGISTRO PUBLICO DE AUTOR.

UNA ANÉCDOTA SOBRE LOS “PICHICHES”:
Cierta vez llegue a vivir en Cosamaloapan, Ver. Y recién llegado conocí a   un jovencito local al que yo groseramente le llamaba “Tigre” no porque fuera valiente ni osado, simplemente porque era el sirviente “Gato” de mi vecino. Él para desquitarse me llamaba “Montuno” porque por aquellas épocas yo usaba diariamente sombrero, paliacate y botines de calzado. Bueno como lo dije anteriormente, era un recién llegado y fuereño, muchas cosas se me hacían raras y desconocidas, por lo que el mentado “Tigre, una tarde en que conversábamos apreciando la ligera brisa que arrastraba las ondas cálidas que nos habían aturullado todo el día de repente me suelta esta pregunta.
— ¡Montuno! ¿Conoces los pichiches?
— No mi “Tigre”.
—Pues son lo mismo que los “Canates”.
A lo que yo me quedé igual, sin entender nada pues no conocía a ninguno de  los dos personajes citados. Luego me explicaría que eran patos silvestres. Pero en  mi vida aún cuando me encuentro en una situación similar, a quien me informa de algo que no conozco le digo invariablemente;
— Amigo, son como los Pichiches y los Canates, ¿Verdad?
Y le narro la anterior Historieta.
13.59  Hrs. 26 de Julio del 2013.

PARA SER FELICES.
          Para ser felices hay que hacer felices a los que queremos, la felicidad se trasmite siendo feliz uno mismo, y si deseamos felices a nuestros seres queridos, es una necesidad ser felices nosotros mismos, pues eso se refleja en nuestros ojos, en nuestro cuerpo,  en nuestras actitudes. Se  feliz que alrededor tuyo todo será felicidad. Y ser feliz es fácil, ama con entera libertad sin cuestionarte por qué amas, simplemente date al amor con gozo y tranquilidad, que con ello la luz de la felicidad brotará en tus ojos. ¡Vale!.
13.04 de Marzo del 2014.

EL MOBIL OIL.
             Como olvidar a mi amigo Mobil Oil, quien hasta la fecha cuando me ve se le salen los ojos de alegría y me saluda con su idioma característico y me platica cosas que jamás entiendo. Recuerdo que aún muy joven se ¿disfrazaba? en el carnaval y se nos presentaba bailando y gritando según el ataviado con su careta de  cartón, pero ¿Quien no lo iba a conocer si portaba su invariable franela sobre el hombro con la que limpiaba cristales de coches en la gasolinera? Un buen amigo que ha dejado implantada su personalidad en las calles del pueblo, siempre honrado, atento y  saludador. Recuerdo que ahí en el salón de la Presidencia Ejidal, en los bailes con Orquesta, mis hermanas Rosalinda y Luce (Luz Angélica) nunca le negaban una pieza, pues advertidas por mi mama (Doña Laura) que les sugería. — A nadie, sea quien sea se le niega una pieza del Baile. Ya que a eso  van, a bailar. Y siempre vi al Mobil, bailar con ellas feliz, sonriente y brillándole la mirada de pura felicidad. Sé que en la Iglesia Católica ayuda al Sacerdote como monaguillo suplente o algo así. Siempre servicial (No servil)  atento y amable.
El Mobil, una personalidad muy distinguida del pueblo de María Andrea. Mi Pueblo.
12.40  Hrs.    8 de Abril del 2014.
         
LOS RECUERDOS DEL AYER.

         Ayer, por sugerencia de mi amigo Manuel Soto Quiroga, recordé a una personalidad de mi pueblo, EL MOBIL. Quien recibió este nombre por haberse llegado a  trabajar de muy pequeño en la Gasolinera que existió en el pueblo, donde le bautizaron (¿Quién lo hizo? con este nombre que heredó hasta la fecha.
         El Mobil, es una persona que nació con síndrome de Mongolismo, para mí siempre lo recuerdo como el mítico personaje que salía en una revista llamada “El Halcón Negro” que narraba por medio de dibujos y a colores, aventuras de un héroe piloto aviador de la segunda guerra mundial que tenía como auxiliar a un “Chinito” con el rostro del Mobil.
¿Y quienes fueron los padres del Mobil?, nunca lo supe, ni donde vive, ni si tiene hermanos. El Mobil es perene  en las calles del pueblo, casi como las Palmeras que están sembradas frente de la carretera, o casi como el edificio del Palacio Ejidal, o como el ahora triste y azogado arroyo que discurre contaminado eternamente rumbo al río, así es el Mobil, mi recordado amigo, una referencia más de mi querido terruño, María Andrea, Pue.
         Bueno, ayer tarde me comunique por teléfono como  invariablemente  lo hago, con una de mis queridas hermanas, quien vive aquí en Xalapa, en una de las zonas mejor conocidas llamada Xalapa 2000, zona ahora céntrica en donde tiene un clásico departamento en la parte baja de uno de los edificios más céntricos y accesibles de esa populosa Unidad.
         Luz Angélica, mejor conocida como Luce pero a quien le dicen de cariño Lucerito, recibió mi llamada con ese eterno gusto que le caracteriza, y  nuestra platica se extendió como siempre tocando infinidad de temas, donde los principales fueron la salud y el bienestar de los demás hermanos, los sobrinos y los hijos, la cercana reunión familiar llamada “La Floreada” que invariablemente se lleva a cabo cada año allá en Mecapalapa, en mera Semana Santa el Sábado de Gloria. Reunión de los familiares de nuestro amado y recordado Abuelo Fidel Flores, Esposo de la también amada y recordada Abuela Doña Efigenia Casados.
         Pues bien, a La Luce, como le digo cariñosamente, le informé de lo que había escrito respecto al Mobil, y le encantó tanto, que se soltó narrándome sus recuerdos al respecto. Les dejo con ella para que gocen de sus remembranzas.
¡Uy y y y ¡ Hermanito, claro que me acuerdo del Mobil, cuando en el carnaval se disfrazaba todos lo reconocíamos, por sus zapatones, estatura y su eterna franela descolorida colgada de su hombro, pero frente de él y a viva voz decíamos.
— ¿Quién será este “Huehue” que no lo conozco? Y él nos gritaba en la cara. ¡Huuuhuu! ¡Huuuuhuuuhuuuhuuuu! Según el protegido su anonimato tras la máscara carnavalesca invariablemente hecha de cartón. Mientras se integraba a la danza ritual revuelto entre Diablos, damas y demás Huehues, que gritaban desfogándose entre el gentío. Te diré Hermanito, que baile con él algunas veces concediéndole una pieza, lo que  creo lo hacía feliz, y además era muy respetuoso y se conformaba con bailar conmigo esa creo para el muy y única especial pieza.
Otra cosa que recuerdo hermano es a un señor al que nosotros conocíamos como
“El Abuelo Cacahuata”.
¿El Abuelo Cacahuata?
Si hermanito. Esta persona venía de Piedras Negras o por ese rumbo, y era un anciano flaco y desgarbado que se apoyaba en un largo madero que usaba como bordón, él se vestía con ropas blancas y siempre muy limpio, con el pelo como recién cortado. Bueno así lo recuerdo. Se llegaba a la casa, y entraba por el pasillo que estaba por donde estaba un Mango y una Buganvilia ¿Recuerdas?  Parece que ahora es un estacionamiento. Por esos años 1959 o 1960, nuestra hermana Mary (Reyna María Andrea) tendría como tres años y era una niña muy traviesa y platicadora, quien corría a recibir al tal anciano, pues le encantaba atenderlo y platicar con él, púes invariablemente Mamá invitaba a aquel hombre una taza de café con leche y alguna pieza de pan o algún taco u  comida. Y a Mama le gustaba que Mary le llevara con sus manos lo que se le invitara, mientras el viejillo se sentaba en algún banco o silla y devoraba con fruición los alimentos, mientras mi hermanita se sentaba a su lado y le preguntaba cosas, inquieta como era. Después de alimentarse, el personaje aquel le preguntaba a la niña.
 Niña, niña ¿Quieres cacahuata? A lo que Mary le decía siempre que sé. El Viejano aquel metía su mano en su morral y sacaba un puñado de Cacahuates que le ponía en las manitas a la niña, que los saboreaba mientras continuaba haciéndole preguntas y platicándole.
Cierta vez en vez de Cacahuates le dijo.
Niña, niña. ¿Quieres Coco? Y la niña como siempre acepto la invitación, y el ancianito aquel sacó de su morral un trozo de coco, que  creo le habían regalado, pero resulta que la fruta ya estaba echada a perder, pues yo le noté algo negro, y corrí a avisarle a mi Mamá, quien rápidamente le quitó de las manos a su niña el pedazo de Coco rancio, que ya la niña había probado. Mi hermanita le decía Abuelo, pero ¿Quién era? Nunca lo supe, pero este ser se presentaba casi  cada ocho días a solicitar se le invitara algo de comer en la casa e invariablemente le ofrecía a su pequeña anfitriona.
¿Quieres Cacahuata?.
Y también recuerdo a otra persona a la que conocíamos como “Chiles  verdes”
pues de cuando en vez pasaba por la calle y si mama lo veía nos decía, ¡Corre de dile a Chiles verdes que venga! Le quiero comprar chiles. Y salía volada tras el personaje en cuestión que regresaba, sacaba de su bolsa de manta una bolsita de chiles  verdes que le compraba Mamá. Y partía a seguir vendiendo su mercancía. Los Chiles Verdes. Así le conocíamos en casa, a esta persona, “El Chiles  verdes”.
        Mi hermana se explayo platicándome estos sus recuerdos por un buen rato, mientras yo sentía en el alma esa cadencia de paz y tranquilidad que se siente cuando evoca unos los recuerdos queridos, que nos dejan limpio y transparente el espíritu al añorar esas cosas del pasado, esas cosas simples de la  vida  cotidiana, los recuerdos de ayer.
8.00  Hrs.   9 de Abril del 2014.

LA CARRETERA.

En mi pueblo María Andrea, Pue. Toda la  vida su principal calle ha sido un tramo de la Carretera Federal México Tuxpan Tampico, púes pasa irremediablemente por el centro de la comunidad, partiéndola a la mitad por lo que hay dos rumbos, el de arriba, que está rumbo al Camino Real,  y el de abajo que queda rumbo al Río,  aunque esto nunca ha sido problema sino solo simple referencia.    
          Recuerdo de la carretera ciertas cosas que se me quedaron prendidas en la memoria,  entre ellos el zumbido de los primeros Autobuses de pasajeros que pasaban rumbo a México o rumbo a Tampico,  eran chatos y les decían ¿Panorámicos?   Y eran nombrados “Flecha Roja” (Los que fueran después los actuales A.D.O.) pues estaban pintados de rojo, estos eran de primera y no hacían parada en el pueblo solo pasaban raudos  rumbo a sus destinos, por esos tiempos la  carretera era más angosta y no se usaban topes en ella para disminuir la velocidad, los autobuses de segunda, eran de color café y trompudos, la línea la llamaban “Lázaro Cárdenas”  y viajaban con una ruta que iba de Poza Rica a Tulancingo, pasando por las comunidades intermedias de María Andrea, (La Uno no existía)  Piedras Negras, Apapantilla, La Ceiba, Villa Juárez, Necaxa, Huahuchinango y Tulancingo, de ahí creo se trasbordaba a Pachuca o al D.F. Los autobuses de primera viajaban directo hasta México, de sus salidas de Tampico y Tuxpan.
        Sobre esta carretera se trasladaba el ganado cuando se arreaba de un rancho a otro, y era muy común ver a gente a caballo transitar por ella jalando algún trozo de árbol seco que utilizarían como leña en su hogar, o a algún  campesino arriar a una pequeña piara de  credos rumbo  al matadero, o a Don Abacum Fernández, trepado en su carretón venirse rodando por simple gravedad desde su parcela que estaba allá por “El Campesino” rumbo a la entonces inexistente Villa Lázaro Cárdenas, (La Uno).
       Por esos años que recuerdo Doña Artemia no había instalado su puesto de Gorditas,  y Zenorína vendía molotes frente al negoció de Sebastiana, ya viuda, y sobre la cinta asfáltica se paseaban luciendo sus hermosuras, Julia Reyes, después esposa de Elfego Castillo, Amanda Ortega Reyes, su sobrina y después esposa del Profesor Isaías, y  Agustina Soto que después se casaría con Pedro Acosta, las tres portando  vestidos del mismo diseño y color, de falda con crinolinas y usando zapatillas de tacón, recuerden que las  calles del pueblo no estaban pavimentadas, entonces para poder usar tal calzado solo se podían  sobre el asfalto de la  carretera. Desde luego no hubo  conductor que no las piropeara al toparse con tales bellezas caminando sobre la vía. Casi paraban el tráfico.
        Sobre la  carretera se sentaban los muchachos de aquel tiempo, “El Guito”  “El Tanis” “El Yito”, “El Tata”, “El Guilo” “El Masas”  “El Güero” “El Chupiro” y los hermanos  Helu y Flou, hijos de Don Alvaro Amador,  por las noches, a platicar y contarse sus cosas, les recuerdo que se recostaban sobre la cinta asfáltica y cuando venía algún camión o auto se levantaban sin quitarse de donde estaban sentados mientras los conductores con el claxon les “Mentaban la madre” ¡Ta ta ta ta ta! ¡Ta ta ta ta ta!
       Sobre la  carretera taconeaban garbosas aquellas hermosas mujeres que se me hacían tan sensuales, Lupe Fernández, la hija de Don Abacúm, espigada morena que al bajarse de los autobuses donde viajaba nos mostraba sus pantorrillas brillosas por la crema que se aplicaba luciendo sus “Chamorros” ante nuestras avideces de críos exaltados, y aquella suculenta para mí, hija de Doña Virginia la borrachita del pueblo, que vivía allá en “La reforma” del otro lado del arroyo y que forzosamente tenía que atravesar caminando los dos puentes y pasar ante mis miradas que la devoraban con deseo, ella siempre lucía faldas cortas de amplios vuelos, y medias con dibujos afiligranados sobre las pantorrillas, y como por descuido frente de mis miradas hambrientas se detenía parada ante la carretera y se retocaba con su bilet los labios o se aplicaba rímel en sus pestañas, para que le observara a placer, luego levantaba brevemente la mirada para checar si yo me la devoraba con la  mirada, y con una sonrisa socarrona en su hermoso rostro continuaba su camino por la orilla de la carretera rumbo a la casa de su mamá, ante el azoro de los vecinos y conductores que le pitaban con sus claxon o le chiflaban, ¡Fiuu  Fiuuu!  O le gritaban.. . .. ¡Adiooos  Mamacitaaaa!.
        Sobre esta carretera  caminaban rumbo al panteón los familiares de los muertos de allá de “La Reforma” y sobre esta carretera se aparecía “El Chamuco” que reclamaba cristianos para llevárselos al averno. . . .
8.36  Hrs. 9 de Abril del 2014.


EL CHAMUCO

En recuerdo de mi Compadre
Agustín Galindo (Padre) de quién se
relataba esta anécdota.



I
Por la oscura carretera
lo miré pasar corriendo,
los ojos le iban ardiendo
a su bruto, cual si fuera
agujeros de caldera
humo les salía brotando
y chispas iba exhalando
de sus narices fogosas,
oscuras como las fosas
de alguien que están sepultando.

II
En la carpeta asfaltada
se escuchaba su carrera,
más que caballo, era fiera
del ruin averno escapada,
por el demonio sacada
y que chispas iba echando,
con sus herrajes marcando
un estrépito salvaje,
que era casi vil ultraje
pa` el que lo fuera escuchando.

III
Era solo un nubarrón
de oscuridad prodigiosa,
y una brisa contagiosa
cual oscura admonición,
nos oprimió el corazón
al oler el amoniaco,
que soltaba el demoníaco
corcel que lo transportaba,
y que sereno montaba
a tan satánico cuaco.

IV
Era un jinete acharrado
de oscuro traje chinaco,
esbelto diría, más bien flaco
que portaba a su costado
cantinas color plateado,
en su traje tintineaban
cascabeles que brillaban
con un tono verdi-rojo,
brillantes como despojos
que en los panteones se hallaban.




V
Un sombrero alamarado
de alas anchas y colgajos
que le producían sombrajos.
Sobre su cuerpo ocultado
con una ruana tapado,
que cual fungoso sudario,
le confería un funerario
atroz y oscuro atavío,
cual malsano traje umbrío
de un verdugo sanguinario.

VI
Congelado me quedé,
anclado, inmóvil y yerto,
con al ánimo despierto
por lo que ahí contemple,
esa noche en que miré
al mismo Chamuco andando.
En la oscuridad montando
a su potro del averno,
los dos salían del infierno
eso, me quedé pensando.

VII
Recuerdo que noviembre era
y el cielo estaba nublado,
un ámbito encapotado
recubría la noche entera,
como si de una caldera
del caos, un gran estruendo
de repente fue cubriendo
todo el espacio cercano,
y como en rito inhumano
fue el espectro apareciendo.

VIII

El engendro atormentado
en la noche oscura y fría,
iba dejando agonía
al pasar por el poblado,
arrastrando al desgraciado

que cruzara en su carrera,
como si lo condujera
hacia un lugar yermo y frío,
dejando en el caserío
el llanto y la escandalera.

IX
El Chamuco en su caballo
por el poblado pasaron,
a unos cuantos se llevaron
los que murieron por rayo.
Más por eso yo me callo
y no cuento lo que miré,
yo nunca me atravesé
frente de su galopar,
y no me pudo llevar
¡Esa noche me escape!

X
Más sueño con su presencia
en insistente agonía,
en noches heladas, frías,
como en una penitencia.
No olvido jamás, la ausencia
de materia en ese ser,
¡Yo digo que Lucifer
cabalgó con su rocín
en esa noche sin fin
en que volví a renacer!   17.29 Hrs.
Enero del 2003. Xalapa, Ver.
S.a.C.f.






UNA DISPLICENCIA MÁS.

La liviandad de tu entorno me cobijó y me sedujo, conduciéndome a su antojo por tus senderos livianos, brindándome con tus manos lo que tanto había buscado, dejándome por un lado difuso y más que lleno, porque bebí tú veneno saboreándolo con ansia, que me empapó tu fragancia como aceite que ligero me empapó del cuerpo entero salpicándome remiso, guiándome rumbo al hechizo del nocturno y rojo placer, volcando mi acontecer rumbo a tus lindos placeres, apartando a otras mujeres que  vibrátiles me rodeaban, mientras que me salpicaban con sus rotundas cuestiones, abriendo sus corazones por simple y llano misterio, aplicando su criterio sin menoscabo ninguno, lo que pareció oportuno al  instante de escucharlo, y me entregué voluntario con tierna cronología, que no pasaba ni un día sin saborear su ternura, en esa temperatura del misticismo certero al que me entregaba ligero como un potro galopando, así me seguí entregando que mírame, soy bagazo , que reseco aquí me enlazo con tu sempiterna entrega quien con parsimonia juega con mi enjundia sensitiva, mientras así me reciba tu misticismo renuente, continuare persistente golpeteándote la aldaba, pues sé que no hallaré nada, si no entera complacencia y nunca tu luminiscencia se me  negará, lo sé, ya que siempre te tendré con entera complacencia.
 ¡Se ha dicho!

9.55  Hrs.
13 de Julio del 2014.

LA CASCADA DE MARÍA ANDREA.

LAS OLAS EN LA CASCADA.

Brincan, saltan, se alebrestan,
sus crines son de oro y plata,
estampida o cabalgata,
ha despeñarse se aprestan
los confines no les restan
el ímpetu desatado
que es tremolar desbocado
que al aire se precipita,
y con la ondas se agita
su relinchar excitado.
21.33 Hrs.
1º. De Marzo del 2006.
Xalapa, Ver.
Don Art.

           Eterna coreografía sobre el telón de fondo que adorna el filo del zenit cuando levantamos al vista rumbo al Rancho Altamira, y más en época de aguaceros, por los meses de Junio y Julio, cuando el arroyo se hincha de agua turbia y alborotada y se precipita bronca saltando sobre el cantil, impetuosa como estampida buscando desfogarse para ya querer llegar al pueblo. En esas épocas a mano izquierda sobre  el enorme socavón que forma una curvada ladera de lo que llamamos “La Peña Colorada” brinca también otra eventual cascada que para mí siempre ha formado la silueta de un Pavo Real del perfil y con la cola lacia. Esta pequeña cascada en épocas de estío solo es un libre escurridero por donde se desfogan los terrenos de los Ranchos de Los Paredes y Los Cabrera, ahora de Los Vargas y de Adamina Montes. Más el atractivo principal, pues siempre lleva agua, es la llamada actualmente “Cascada de María Andrea” aunque para mi familia siempre se ha llamado “El Salto del Tigre” o “La ventana o Socavón del Diablo” y también “El Cantil del Diablo” nombres adjudicados por mi Padre el Sr. Valdemar Cabrera Nava, propietario de los terrenos donde se asientan parte de los manantiales que forman el arroyo del pueblo de María Andrea, Hoy Corl. Tito Hernández. La Finca o Rancho Altamira se formó de una pequeña fracción que perteneció a la ya mítica Hacienda de Zacatepec. (17,062 Hectáreas) de la fue dueño y propietario mi Bisabuelo Don Rafael Cabrera Sr. Esta pequeña fracción (Más de 600 Hectareas) que fue de mi Abuelo paterno Don  Herminio Cabrera Gómez, quien la heredo a su tres hijos varones, Abelardo, Valdemar y Humberto Cabrera Nava, recíprocamente. Y que forman los Ranchos Altamira fracción I y II y “La Esperanza” de estas tres propiedades se surte de agua potable nuestro pueblo María Andrea.
        Respecto a la Fracción II que fuera de Don Valdemar Cabrera, y que heredo a sus hijos  Valdemar, Laura, Rene, Marcos, Rosalinda, Sergio Arturo, Luz Angélica y Reyna María Andrea. En una de estas aún más pequeñas fracciones está situada la hermosa caída de agua que forma el Arroyo de María Andrea y que se forma por los manantiales de la “Meza del Metate” que nacen en los terrenos de los Ranchos, “La Palma” , Altamira I y II y “La Esperanza" tambien llamado "El panorama".
        La cascada en sí, o sea el salto, está precisamente en el terreno de Valdemar Cabrera Flores. Jr. Ya que dentro de sus límites cae totalmente la cuenca acuífera, continuando después el escurrimiento del arroyo sobre los terrenos que fueron de  Don Humberto Cabrera, hoy de la Srita. Adamina Montes, y que continúan en los Terrenos del Ejido y por un lado marcando los límites entre los municipios de Venustiano Carranza y Jalpan, continuando rumbo al Río San Marcos, actual Río Cazones.
        Nosotros los hijos de Don  Valdemar Cabrera Nava y de la señora Laura Flores Casados, nacimos todos en el Pueblo de María Andrea, por lo tanto viajábamos continuamente a nuestro Rancho Altamira, mientras no hubo  carretera, a Caballo, siguiendo parte del Camino Real que salía rumbo a Mecapalapa y a la Meza de Metlatoyuca, subiendo a mano derecha por los límites de la Parcela de Don Juan Reyes, saliendo arriba del cerro para entroncar con el camino que llegaba a la Finca “La Esperanza” en aquel tiempo de Don  Humberto Cabrera, ahora del Lic. Lauro Cabrera Fonseca uno de sus hijos.
       Nosotros la Familia Cabrera Flores, al llegar a la subida del Camino Real continuábamos derecho siguiendo el margen del arroyo hasta llegar frente del cantil donde se deja caer el arroyo formando la cascada. Ahí teníamos dos opciones, la más husada y que nos gustaba  más era, (Recuérdese que íbamos a caballo) continuar derecho caracoleando entre enormes peñascos siguiendo la casi perdida brecha pues solo nosotros la utilizábamos en esos tiempos, el caminillo se introducía bajo la fronda de enormes arboles cubiertos de bejucos,  broméelas, orquídeas y diversos follajes que  le conferían al embozo una penumbra impresionante que a los menores  nos imponía, pues el caminillo trazado por el gusto muy personal de nuestro padre, se introducía entre las peñas y el vertical cantil cubierto de infinidad de bejucos de los que escurría agua que invariablemente hacia llegar el viento acarreándolo del  manto vaporoso de la muy cercana cascada a la que oíamos salpicar los follajes y las rocas sobre las que caía el agua en su eterna canción. La mayoría de las veces nos teníamos que apear de las monturas y por las riendas ir jalándolos para conducirlos muy lentamente entre el cascajo, hojarascas, lodo y raíces de los árboles que se aferraban contra el cantil, dándonos apenas espacio para subir por la brecha. Había en esa peligrosa subida un lugar muy cercano a la caída de agua que formaba el mentado socavón o “Ventana del Diablo”, un lugar donde daba vuelta el camino topándonos de  frente este paisaje especial, que era un enorme desprendimiento de una gigantesca roca como de 25 metros de profundidad y como de treinta o cuarenta metros de largo, por ello Don Valdemar nuestro Padre le nombró así. De ahí continuábamos subiendo la pendiente entre curbas cerradas y entre la angosta vereda, hay veces nos teníamos que agarrar de las colas de los animales para subir así las empinadas subidas, hasta salir a los potreros ya ensí de la Finca, que se distinguían por ser de tierras rojas, y bajo enormes Encinos y Tesmoles, tierras cubiertas de grama silvestre, yerbas y  acahuales criollos. Y esto para mi padre era muy comun, dos que tres veces por semana, pues teníamos  en casa por lo regular tres caballos a los que el iba turnando para que no se le canzaran.
       Antes de esto que les narro, en esos terrenos bajos y cercanos a la cascada vivió recién casado con su hermosa esposa la gentil Tía Hermelinda Fonseca, Don Humberto Cabrera Nava, hermano menor de  mi padre, a quien le llamabamos Tío Beto, el se instaló en sus terrenos, ya que era el propietario, rodeándose de las comodidades mejores de esos tiempos, luces de  candiles y  quinqués, una  Cabaña techada con hojas de Palo Blanco y paredes de Tablas de Cedro, instalaciones de agua corriente que se traía desde la Cascada por medio de largas  varas de Tarros (Bambus) y cercos de piedras, donde la Tía colocaba sus plantas y flores, sus  muebles eran de  madera, con  sillas de Raíces de Tarros y sus lechos con tambores de varas, cómodos frescos y muy limpios, creo que en esos terrenos todavía existen algunas instalaciones donde llegaron a instalarse empleados, vaqueros  y personal de confianza entre ellos uno de los actuales habitantes llamado Rosalino Rueda, por  cierto hermano del malogrado primer administrador de la Srtita. Adamina  Montes, que se llamó José Rueda, quien falleció ahogado al arrastarlo la creciente al intentar  cruzar dicha corriente cuando esta hiba crecida. Yo fuí amigo de otro de los  Rueda, que se llamó Gariel, ya fallecido y que trabajó por varios años allá en Altamira, nuestro rancho. Así era la vida junto a la cascada.
        Al investigar sobre esto que les comento, allé un plano topográfico de las haciendas donde está situada nuestra comunidad, y encontré que nuestro pueblo se asentó sobre los terrenos que eran de un Rancho llamado “La Pimienta” propiedad de una Familia Balderrabano,  cerca de la Hacienda del Sr. Pedro Jolsen y de un lugar Llamado Huilotla.
         La  cascada hoy tan conocida, sigue siendo un punto de  referencia de nuestra hermosa y querida comunidad, visitada por muchos y recordada por más. En su arroyo antes de ella, me  bañé de muy joven y  llegamos a pescar enormes acamayas, y ya en plena arroyo despues de ella, de niño me bañe en sus dos corrientes pues antes de llegar al pueblo se dividía en dos, por ello existen en la carretera dos puentes. Asi es la historia y así van cambiando los paisajes.

13.36  Hrs.
19 de Agosto del 2015.
San Andrers  Tlalnelhuayocan, Ver.
Sergio Arturo Cabrera Flores.

Amigos lectores y paisanos, algo más de la historia de mi recordado y muy querido pueblo, María Andrea (Hoy, Coronel Tito Hernández). Para quien no lo sepa, mi hermosa comunidad está situada en el norte del estado de puebla de la República Mexicana, en una zona que es denominada Huasteca, y es el más norteño de los municipios y el primero por donde se introduce la vieja carretera México-Tuxpan-Tampico, por ello se pasa por un lugar llamado "El Lindero”, siendo la frontera entre nuestros dos estados. . .  y va el relato. saludos. . . (Recuerden que es mi versión de los hechos). . .
LAS PALAMERAS DE MARÍA  ANDREA.
Para mi amigo Manuel Soto Quiroga. Quien me sugirió este tema.


Sería como el año de 1938 cuando mis queridos padres llegaron a la pequeña comunidad de María Andrea, en esos tiempos perteneciente al municipio de Jalpan. El pueblito por esas fechas estaba situado por donde está ahora la escuela primaria, ya que se hacinaba al ahí se va a orillas del camino real que bajaba del rumbo del panteón y que continuaba por el rumbo donde tubo después su cañal don Benito Mejía. En sus orillas estaban alineados los postes que trasportaban la línea telefónica que comunicaba por esos tiempos Poza de cuero (Ahora Poza Rica) con Xicotepec y México. Ya Doña María Andrea, la señora por la que se le puso nombre al pueblo,  no existía, solo era un hermoso recuerdo en la memoria de los viejos habitantes, posiblemente padres de los primeros Reyes, Rivera, Gaona, Salas, apellidos de las familias fundadoras.
Nos contaba Don Valdemar, mi padre que antes de eso, él aun soltero, se llegaba con sus hermanos, pues ellos acababan de llegar a sus tierras, el Rancho Altamira, que por esos tiempos era selva virgen, al pueblito para bañarse en el Río, convivir con los vecinos, y pasarse unos buenos ratos cuando animaban a los músicos locales, Don Otilio Fernández, su hijo Abacúm, Efigenio Reyes, y otros, a tocar música para bailar, por lo que se invitaba a la vecindad, tronando tres cuetes de dinamita, eso anunciaba que iba a haber un jolgorio, ellos pagaban la música y el petróleo para los candiles que alumbraría la galera donde se realizaría tal acto. Y, contaba que alrededor de tal evento, se ponían algunas señoras a vender los molotes y los tamales.
Un intervalo. . . .
(Fragmento de libro N°.- 18  “MIS RECUERDOS, DEL TEMA MIS CAUSAS”)

Fueron abriendo caminos
rumbo a otros ranchos más,
buscando siempre el contacto
y a otros rancheros tratar;
así jalaron un día
para rumbo a Maria Andrea,
abriendo brecha llegaron
una tardecita fría.

Mandaron a echar tres cuetes
pa` avisar a la viejada,
que se iba hacer un baile
ya pardeando la tardeada.
La música ellos pagaron
Y el petróleo del candil,
y en la galera bailaron
con Jarana, Quinta y Violín.

Vestían como se vestía
en esos tiempos bonitos,
bota alta hasta la rodilla
y tejido con pita el cinto;
El pantalón de montar
caqui como la camisa,
el paliacate de seda
y algo de oro en la sonrisa.

El sombrero era de vara
o el Siete equis de Tardán,
La Súper  Smith & Wuesson
y dos cargadores de más.
Las mujeres morenotas
y alegres a cual más dar,
aguantadoras pa`l baile
y para el crío amamantar.

No importaba este motivo
se trataba de bailar,
bailar por gusto y por ansias
de reafirmar la amistad.
Se comenzaba a trovar
pa` chulear a las mujeres,
se les cantaba bonito
descubriendo sus quereres.

Había buenos trovadores
que la agarraban al aire,
podían chulear a cualquiera
sin que se enojara nadie.
y los músicos ni hablar
tocaba por unos reales,
era más por la alegría
que amenizaban el baile.

Y se amanecía el huateque
en la galera rodeada
de los puestos que vendían
Los Molotes o Las Enchiladas,
y también había Tamales,
sabrosos los de Armadillo,
y pa` bajarse los tacos
Atole de Piloncillo.

Y luego cuando acababa
el bailecito en cuestión,
pues se iban a bañar al río
para quitarse el sudor,
y de nuevo a regresar
al rancho, de madrugada,
pues la ordeña no esperaba
ni las crías achiqueradas.

Y así pasaban el tiempo
en esos tiempos hermosos,
y en el racho de Altamira,
era el trabajo el reposo.

Bueno, Don Valdemar llegó a vivir María Andrea, recién juntado con su Mujer, Doña Laura Flores, mi madre, porque estaba  enterado que muy cerca del pueblito pasaría la  brecha de la tan ansiada carretera México-Tuxpan-Tampico. Él Había Trabajado en la brecha precursora que realizo con faenas y mano de obra un tal General Barrios, (Por ello por muchos años esta vía fue conocida como “La Carretera de Barrios”). Bueno, sabiendo esto, calculó que podría surtir de mercancías y productos a los obreros de las constructoras que harían tales trabajos. También se enteró que se pondría un campamento de una de las empresas ahí. Por lo que puso un despacho (Tendejón) de víveres y  mercancías variadas. Nos llegó a comentar Don Valde (Mi Padre) que quien en esos años vendía algunas cosas era Don Abacúm Fernandez, que además hacía pan. A Don Valdemar le tocó ser orientador y asesor de la comunidad, pues su carácter activo y emprendedor aunado a su disponibilidad para el progreso, le conferían habilidades muy necesarias para esas épocas. Justó en esos años una compañía maderera comenzó a explotar del otro lado de río, (Estado de Veracruz) una inmensa zona maderera, aprovechando la extraordinaria riqueza maderera de esa selva tropical rica en Caobos y Cedros, que tumbaron a base de trabajos de Hacha y Sierra los vecinos del pueblo enganchándose como empleados con el Consorcio Maderero, quien enviaba por el Río las trozas gigantescas de los árboles talados. Por ello ha de quedar en el recuerdo de algún vecino los nombres de “Tumbadero Chico” o “Tumbadero Escobal”  que eran los lugares por donde se aventaban las trozas al río en épocas de Crecientes (El río era más caudaloso por no existir por esos años la presa de Necaxa, que lo comenzó a controlar) y por medio de eso la madera llegaba hasta Cazones y de ahí a las barcazas que las conducían hasta E.E.U.U.
Bueno, la historia se alarga. Cuando con los años ya construida la brecha donde iba a pasar
la carretera, se decidió reubicar el pueblo. Mi padre, claro, comisionado por los vecinos, contrató al ingeniero topógrafo que realizo los primeros planos del pueblo, y escogió para construir su casa cuatro lotes que quedaron frente de la carretera y del terreno apartado para la futura construcción del parque. En ese terreno hizo su casa, de madera, a la que por agradar a su mujer,
le hizo un jardín, en el sembró seis palmeras cocoteras, alineadas con la carretera pero dentro de su propiedad, palmeras que llegaron a dar frutos algo raquíticos. Estas palmas con los años se fueron  secando. Más siempre tuvo la idea de cambiarlas por otro tipo de palmera que había visto en un viaje a Tampico, y se empeñó en conseguir las semillas. Hasta que en uno de esos viajes, hay que recordar que con los años esta vía, o sea la carretera, llegó a ser la más importante del país, pues unía dos puertos, Tuxpan y Tampico, con el Distrito Federal, y todos los productos agropecuarios que producían estas regiones, se transportaban por ella. En la casa de Don Valdemar, (La Casa Cabrera, tienda comercial) se documentaba todo el ganado vacuno que por medio de camiones se enviaba de las Huastecas hacía el D.F.( Al Rastro de Ferrería) También se recibía el correo, que se reenviaba hacía Coyutla y anexas y otras cosas importantes. Bueno, en otro de sus viajes a Tampico, consiguió un buen paquete de semillas de las palmas que le gustaban, nos contaba.
—Ahora no me quedé con las ganas. Cuando miré las palmeras, le dije a Don Agustín. (Agustín Galindo, Padre que era su chofer). ¡Párese, párese! Y me  baje del coche y sin pena toque el timbre de la residencia donde lucían hermosas las palmeras que quería para la casa. Me atendió una agraciada señora a la que le explique lo que quería. ¡Unas semillas de sus palmeras! A lo que ella muy atentamente me invitó a pasar a su enorme jardín diciéndome.
—Haga favor de llevar las que quiera, pero tendrá usted que levantarlas.
Yo, nos contaba Papá, mi di cuenta que debajo de una palma estaba una tina vieja de lámina galvanizada, llena de semillas ya con lagunas palmitas brotando y decidí llevármela. A la atenta señora le ofrecí pagárselas y ella sonriente me las obsequió.
Y ya con ellas en las manos, las sembró aproximadamente por 1960 en su racho de “Altamira” y las que están en la casa y frente de la carretera. Existen otras atrás de la casa de mi compadre Juan Mendoza (Padre), palmeras que también sembró mi papá, pues esa casa fue el primer hogar de mi hermano Valdemar de recién casado con Emma Cruz. La palmera que existió frente y en la esquina de lo que fue el comedero el ¡Quihubo Pariente! También la sembró mi padre, pues ese local era de su propiedad.
Ahora esa hilera de palmeras que está a la orilla de la carretera, tal vez sea la imagen que más identifica al pueblo, pues no hay en toda la rúa “México-Tuxpan-Tampico” unas palmeras iguales a esas en todo su trayecto.
Nosotros los hijos de Don Valdemar Cabrera Nava, siempre nombramos a estas palmeras como “Tampiqueñas” por lo que nos narraba quien las sembró, pero al investigar resulta que son conocidas como Palma de Cunningham. Seafortia, areca Australiana. Y su nombre científico es Archontopohenix Cunninghamiana.
Es todo y así es la historia.
23.44  Hrs.
2 de Marzo del 2014.
San Adres Tlalnelhuayocan, Ver,
Don Art.


UNA SIMPLE  SEMBLANZA.
Un 27 de Febrero del año de 1948, en la comunidad de María Andrea, Pue.  (Hoy Corl. Tito Hernández) nació de la pareja formada por Don Valdemar Cabrera Nava y la señora Laura Flores Casados, un hijo varón al que nombraron Sergio Arturo, quien ocupo el quinto lugar de la familia formada por 0cho. Quien se desarrollo sano y fuerte bajo los cuidados amorosos de su Madre Doña Laura.
Sus primeros estudios (Primero, segundo y tercer grado de Primaria) los hizo en una escuela particular bajo la tutela del anciano maestro, Benigno Sayas, quien había sido profesor de su padre, mentor de raíces Salesianas, muy católicas y severas quien lo supo guiar en el amor por las letras. Proporcionándole sus primeros Libros, como Diario de un Niño, de Edmundo de Amicis, y varios tomos de Julio Verne entre ellos, 20 mil leguas de viaje submarino, Viaje al centro de la Tierra, Viaje a la Luna y Miguel Estrogoff, que le despertaron la pasión por la lectura. El cuarto grado de Primaria lo hizo en el Colegio Tepeyac, de Poza Rica, Ver. Continuando después sus estudios en la Ciudad de Huahuchinango Pue. Donde concluyo la primaria, la secundaria y la Preparatoria.
Siempre apasionado de las letras a leído toda su vida apasionándose por la Ciencia Ficción y la ahora tan de moda Fantasía Heroica, aunque no deja de interesarse por variados temas tocando siempre los de viajes y folclor, algo de aventura realista e investigación, lo que le ha llevado a interesarse por escribir sus recuerdos e invenciones, iniciándose así en el aciago camino del escritor poeta, pasaje que recorre desde los diez y nueve años cuando sufre sus primeros dolores del amor no correspondido, lo que le dio oportunidad de expresar sus emociones al pulsar las maderas encordadas de una guitarra sexta, trovando sus primeros versos, con lo que comenzó a producir canciones para llevarle serenata a la musa en turno, costumbre que continuó por varios años llegando a producir más de 200 temas, entre los que destacan boleros, Valsecitos, Huapangos, Corridos y temas varios. Además de los Acrósticos y poemas para expresar sus deseos a las mujeres que amó. Con el tiempo esto derivó en el gusto por trovar en octosílabos interesándose más en el ritmo de la décima, lo que se le da muy bien, pues se ha integrado a su ritmo espontáneamente y con tierno afecto.
Una de sus cualidades o excentricidades es que se expresa por medio de seudónimos con los que firma sus poemas de acuerdo a estilos que el juzga diferentes. Por lo que  Sergio Arturo Carera Flores  S.A.C.F, Crisantomo Napoleon  Cris-Nap. Agricolo Patrio Agri-Pa Tereso Flores Ter-Flo. Don Art. Y  Don Urbano City a El PitoReal. Son  él ente completo que lleva por nombre de Sergio Arturo.
Un 5 Marzo del 2012.                                         En San Andrés Tlanelhuayocan ,Ver.

sábado, 19 de julio de 2014

UNA SEÑORA

Era blanca de la piel, de pelo rizado y rubio, nariz respingada, con una hendidurita en la punta, lo que la hacía distinguirse de todas las otras mujeres que a su lado pasaban.
Su boca recién pintada era una herida sangrante que se distinguía en el paisaje blanquecino de su hermoso rostro. En los lóbulos de sus orejas colgaban titilando un puñado de piedras brillantes que formaban sus elegantes aretes. Su vestido de hombreras, que en arrugado corte se le ceñía cruzado en la cintura, era de color negro, lo que le hacía resaltar el pálido color de su sensual piel.
Sobre los hombros llevaba puesto un abrigo de piel de astracán de abultado cuello, de color café oscuro, que hacía juego con sus estilizadas zapatillas de plataforma, las que lucían unas hebillas con  el mismo tipo de piedras brillantes que exhibía  en sus aretes.
          El pelo rizado y rubio se lo ceñía con un gran pasador sobre el lado izquierdo, descubriendo totalmente una de sus pequeñas orejas, caracol misterioso y subyugante que se me antojó besar y que presentí dispuesto a escuchar mis palabras.
          Ella, la hermosa mujer observada tan detenidamente por mí, bajaba como distraída por las escaleras del gran salón de variedades del que acababa yo de salir.
Yo un robusto mocetón de 27 años cumplidos, me había animado a ver el espectáculo que presentaba el famoso”Tivoli”. La bailarina exótica “Tongolele” y el barítono de Argel, Emilio Tuero. Había llegado por la mañana al rastro de “Ferrería”, en donde descargué tres vagones de ferrocarril en los que transporté desde la Estación de Beristaín en el estado de Puebla, una punta de toretes y novillos para el sacrificio, que había arreado desde las Huastecas y que ya comprometidas, entregué al comprador en las corraleras del gran rastro del Distrito Federal.
Era costumbre de los que vendíamos ganado en la capital, después de cerrar las operaciones de venta de nuestros animales, quedarnos a hacer compras en los grandes almacenes de moda y pachanguearnos en los cabarets y salones de diversión, por unos dos o tres días en la ya populosa ciudad de los palacios, la que en los años 1940,1946, portaba con orgullo ya la designación de la región mas transparente del mundo.
Esa ves en que conocí a la dama descrita, después de bañarme en el cuarto del hotel y luciendo pantalón de dril color caqui, camisa negra de seda de importación, botines de glasé color café, bien boleados, paliacate de seda blanca al cuello, una chaqueta tipo cazadora de piel de gamuza y sombrero “Stetsoon” de pelo color gris claro, y la infaltable Pistola, Súper ”Star”de calibre 38 clavada del lado derecho de la cintura, que discreta se cubría con los alones de la americana de piel, me dirigí a las calles de la ruidosa ciudad.
Comí abundantemente en el restaurante “La blanca”café al que, era como una manda convidarse por los provincianos en nuestras visitas a la gran urbe.
En el periódico “La prensa”, mientras acababa mis alimentos, busqué las carteleras y me animé primero a visitar al “Tívoli”, por el atractivo de “Tongolele”, en lugar del “Folies” que era más de mi preferencia, y también para escuchar en la melódica voz de Emilio Tuero  uno que otro tango que el cantaba con estilo único.
Pues bien, jamás pensé en la fascinante y riesgosa aventura que me tocaría vivir esa inolvidable y fresca noche. Todo paso por mi carácter y mi temperamento audaz y decisivo.
Resulta que gocé como nunca de todos los actos artísticos que se presentaron en la alegre función. Mas el acto que me impresionó é impactó fue el de la exótica bailarina “Tongolele”. ¡Que mujer! Bella como Diosa pagana. Ojos como esmeraldas deslumbradoras. Abullonado y desparpajado matojo de perfumados rizos negros, guedejas que guardaban esencias primigenias y sensuales. Cintura cimbreante, copa rotunda de vinos prometedores, cautivadora corola de subyugantes efectos, caderas de suaves laderas e incitadoras curvas como para perderse en el paraíso de su vientre abombadito y tembloroso por el ritmo de los Bongoes. Piernas ebúrneas, torneadas, acariciables, incitadoras, alechozadas. Tobillos acinturados y pies pequeños, bellísimos.
          Sus bailes me provocaron una leve excitación de profundo anhelo, alborotando mis sentidos con sus lascivos movimientos pélvicos. El ritmo de mi corazón se aparejó al de los tambores que acompañaban a la hermosa bailarina en sus contoneos armoniosos y deslizantes. “Tongolele” se transformaba con las cadencias de las congas en una Diosa pagana, ofreciéndose públicamente al excitado publico varonil, que hechizados por su belleza y movimientos, embelesados por la música, solo abríamos al máximo los ojos para captarla en todo su arte y esplendor.
          Al terminar la función, me quedé sentado saboreando hasta lo último la extraordinaria exhibición de música y baile, mientras el demás público abandonaba aplaudiendo la gran sala del recinto iluminado.
Al encaminarme a la salida del gran salón, aun alborotados los instintos por la experiencia vivida hacía unos instantes, miré a la mujer que describo, que distraída y lentamente, bajaba despacio las gradas de la entrada del Tívoli”.
Sentí al verla un atractivo tal, que no pude contenerme y la observé con descaro, quedándoseme grabados los detalles de su persona, (como lo notarán en mi narración).Le seguí discreto y decidido y al poner ella su pié derecho sobre el ultimo escalón de la amplia escalinata, ya sobre la banqueta, me arrimé con serenidad y sin medir consecuencia alguna le tomé del brazo diciéndole.
-¿Me permite ayudarle?
Ella, al dar el paso para bajar a la banqueta, no tuvo mas que dejarse conducir hasta ahí. Luego levantando la vista y mirándome directamente a los ojos, retiró con energía y brusquedad su brazo, diciéndome a continuación.
-¡Atrevido!
Intentando después continuar su camino.
          Más yo, transformado completamente, le dije.
           -Señora, permítame presentarme y acompañarle a donde Usted vaya.
Ella nuevamente y con seriedad me dijo.
-Por favor ¡Déjeme en paz! Me dirijo a mi casa. - ¡Por favor!
-Señora. No me crea atrevido, mas insistiré. Ya es de noche, la calle está oscura, permítame brindarle mi compañía, que le prometo solo le dará seguridad
-Joven. Me contestó.- Soy una mujer casada, aunque ahora vengo sola, esto no quiere decir nada. ¡Cómo se atreve!
-Por favor. Le rogué. - No se ofenda y permítame insistir. Le acompaño en este tramo oscuro y cuando ya la sienta segura, le dejo continuar a su albedrío y con toda confianza.
-No insista joven, sea tan amable de dejarme continuar mi camino, sola. ¡Que atrevido!
          Para eso habíamos avanzado unos diez pasos y yo me sentía a mis anchas, muy seguro de mi mismo.
Así que le insistí nuevamente, mientras caminaba a su lado.
           -Óigame por favor, señora. Soy fuereño, ranchero pero educado, discúlpeme por favor pero me siento ahora responsable de su seguridad y no puedo dejarla transitar con riesgos por estas calles peligrosas. Yo le acompaño hasta donde valla, no la tocaré, ni ofenderé, solo permítame acompañarle y escucharme.
Mientras ella, algo desconfiada, más curiosa, continuó caminando por la semi iluminada banqueta donde repiqueteaban rítmicos los tacones de sus zapatillas.
-Como le dije señora. Soy fuereño, huasteco para mi honor, sincero y generoso, decidido y galante, así somos por mi rumbo.
- Quisiera, mientras le acompaño, que me brinde su atención. Como le digo. No la ofenderé en lo más mínimo. Por allá  por mis rumbos a las mujeres las chuleamos, las halagamos, pero jamás las ofendemos.
Ella, comenzó a voltear la cara a mirarme, mientras que yo, desatado continuaba con mi perorata.
-Óigame señora. Ahorita que salí del salón, con todo respeto le digo que jamás me había pasado esto. Por pura coincidencia levante la vista y me atrajo el brillo de sus aretes, por eso me atreví a mirarla, mientras usted distraída bajaba las escaleras de la salida, y le repito. Nunca me ha pasado esto, ni acostumbro a ser como me estoy portando ahorita. Mas mi vista resbaló de sus aretes a su oreja, de su oreja a su pelo, de su pelo a su frente, de su frente a su nariz, de su nariz a su boca y ahí, disculpe usted señora pero quedé hechizado. ¡Que hermosa es usted! Y no pude detenerme, discúlpeme en serio, por favor. Como le digo, jamás me a pasado esto y nunca he sido tan audaz con las mujeres, mas noté en usted un atractivo tal, que insisto, no pude contener mis pasos y tenía que presentarme a usted y enterarla del deslumbre que me provocó sin que usted se enterara y mucho menos lo provocara. Así que mi mente dijo.
-Ve y dile lo hermosa que es. Ve y dile lo que te atrae. Ve y dile tus halagos sin ofenderla. Se galante. Se caballero. Se amable. Se cortés. Se tu mismo.
-Así que perdone mi atrevimiento y si la ofendí e incomode, yo solo quería que se enterara lo que usted sin notar inspiró en mí.
- Así que si usted me perdona, me retiro, pues veo que ya transitamos por lugares más iluminados y creo que usted se sentirá más segura por esta avenida.
          Me detuve para cortésmente despedirme, diciéndole adiós con la cabeza
Ella, sorprendida, me observó de arriba abajo, mientras que daba dos que tres pasitos hacia atrás, hasta recargarse en la pared rugosa del edificio que en ese momento se encontraba por donde caminábamos, para permitir que los transeúntes pasaran sin molestarnos, y con cara de preocupación me dijo.
-Joven, usted me sorprende y halaga. De verdad que es decidido.
 Y mirándome directamente a los ojos, continuo.
- Mas si de veras no siente temor ante nada, le permito que me acompañe hasta mi casa.
-Le miro muy decidido y me gusta su actitud formal y respetuosa, la noche esta agradable y me place caminar hasta mi domicilio. Así que le permito hacerme compañía, mientras usted se porte tranquilo y decente.
Para esos momentos y al escucharla, me sentí mas sereno en mis actitudes y le respondí con galantería.
- Señora ante una mujer tan atractiva e impresionante como usted no siento temor alguno ni ante nadie. Seré su guardián en el camino de aquí hasta su casa. Y le repito, soy ranchero y muy decidido cuando por una belleza me siento atraído. ¡Por favor señora, diga usted por donde nos vamos!
Ella con una sonrisa leve marcándose en sus mejillas y el brillo del interés en sus ojos al sentirse halagada y adulada, me tomo suavemente del brazo y comenzamos a caminar por la concurrida avenida. Mientras se evaporaba de nuestros cuerpos el nerviosismo y la tirantez del primer encuentro, iniciándose una corriente de simpatía mutua que nos aflojó la lengua y cuerpos, pues conversamos fluidamente de variadas cosas, ella curiosa y halagada, yo galante y simpático, ella al inicio con cierto nerviosismo, yo algo reticente, más conforme caminábamos me solté con toda desfachatez al dialogo de galanteo, tratando de seducirla con mis palabras. Pues sabía que la oportunidad la pintan calva y que no sabía que lejos estaba la vivienda  de la hermosura que la suerte había puesto a mi vera. Por lo tanto urgía lanzarle mis dardos apasionados directamente a sus más sensibles sentimientos.
Por lo tanto ante sus preguntas e interés sobre mí, le expuse con toda  franqueza y galantería mi deseo formal.
-Señora, dirá usted que voy demasiado aprisa con mis palabras, que soy exageradamente audaz y descarado, que debo contener mis ímpetus por cortesía y caballerosidad, mas como le dije cuando me presente ante usted, no soy citadino y tengo por costumbre no medir consecuencias cuando tengo la suerte de encontrar a una mujer como usted.
- Soy ha veces irresponsable con mi persona, pues me expongo ante lo que sea por conseguir lo que deseo y usted desde que la vi. Me ha contagiado un lógico y agudo deseo de poseerla.
Ella, deteniéndose bruscamente bajo una de las grandes luminarias de la hermosa avenida en la que continuábamos caminando me dijo.
-Quedamos joven que no me insultaría ni me causaría problemas. ¿Quién cree usted que soy? ¿Qué se ha creído? ¿Por qué me dice estas cosas? ¡Por favor, usted me ofende! Soy una mujer casada, usted me confunde y me molesta.
-Señora hermosa, disculpe que mis directos piropos le perturben, lo que menos intento y quiero es molestarla u ofenderla. Soy un hombre impetuoso y anhelante que en un afán lógico de amar me expreso ante una mujer solitaria que camina por esta avenida abigarrada, distinguiéndose ante muchas otras mujeres por su sensualidad y hermosura.
          Y continué en ese tono, ya desbocado en mi ardor y voluptuosidad.
-Por favor señora. Ante este inmenso mundo ilógico que es esta enorme ciudad, somos solo dos granitos de arena que el destino en su capricho nos ha hecho coincidir en este preciso lugar.
- Mis palabras hermosa señora, solo usted con sus lindos oídos las a escuchado. Tenga pues entonces  por favor la reserva de jamás mencionarle a nadie que un extraño y decidido hombre se las ha dicho.
- Por lo tanto señora hermosa, comprenda que no son ofensas mis palabras, sino extremas realidades, y creo que usted y yo somos como engranes embonados en la rueda lógica del destino. Que si nos encontramos ahora en esta calle, a esta precisa hora, solos conversando sin que a nadie le importe y sin que nadie nos tome en cuenta es que así estaba escrito en el libro de nuestras vidas.
- Permítame pues señora hermosa, llevarla hasta su domicilio y no tenga ninguna desconfianza, que no tomaré de usted nada que no me permita tomar. Ante todo soy para mi buena estrella caballero con las damas.
Y tomándola, ahora yo, firmemente del brazo, le dije
- Por favor, continuemos nuestro camino hacía su casa
Ella, que realmente no tenia nada que arriesgar ni perder, entendió que estaba muy decidido a llevarla hasta su morada, se dejó conducir.
Fuimos pues recorriendo varias calles iluminadas y muy limpias entre el trafago de los viandantes que nos ignoraban, sin presentir que en esa pareja que transitaba conversando se gestaba un misterio.
Así continuamos hasta llegar hasta una zona residencial en donde las casas eran más espaciosas y bonitas, de lotes más grandes con amplios jardines, protegidas por altas cercas y bardas con celosías y hiedras.
           La amplia calle donde después de recorrer tres cuadras nos detuvimos, era tranquila y estaba semi iluminada, no había en ese momento tráfico de vehículos, ni persona alguna se veía por las aseadas banquetas.
Ella se encaminó hacia una gran puerta de madera, que me pareció la entrada de un garaje como para cuatro o cinco autos y que pertenecía a una casona de color gris de dos plantas, a la que en la parte superior se le distinguían unas ventanas alargadas, adornadas con vitrales y cristales biselados que prodigaban unas curiosas luces como llamaradas caleidoscópicas.
Sacando de su bolso un llaverito, y hasta entonces me di cuenta, que había una puertecita integrada en un lado del gran portón de madera, y a ella se dirigió con firmeza ya con la llave en la mano.
Yo, en mis adentros pensaba. - A esta hermosura no le llegaron al corazón mis reclamos amorosos. Ya que todo el recorrido hasta su casa había continuado insistiéndole en mis ansias por amarla, mientras ella, hay veces molesta pero curiosa, otras veces sorprendida pero halagada, continuaba caminando a mi lado con algo de prisa y nerviosismo, pero escuchándome. ¡Que le quedaba ante mi persistencia!
          -Bueno joven, aquí es mi casa. - Le agradezco su compañía
-Señora, le conteste. Soy su seguro servidor. Gracias a usted por permitirme acompañarla, mas quisiera que me escuchara.
- ¡Por favor joven! Calle y escuche. Y mirándome sin pena y directamente a los ojos me pregunto.
-¿De veras no le tiene miedo a nada?
-¡A nada, Señora hermosa! ¡A nada y a nadie! Conteste.
-¿Es usted de veras tan decidido, como me lo ha venido pregonando todo el camino?
-Si señora, Usted nomás diga a donde y ahí estoy.
 Ella tomo aire y sonriendo me dijo.
. -¡Ahora! - Pero escúcheme por favor joven.
-Esta es mi casa, estoy sola por ahora. Soy casada con un militar de alta graduación, no tengo hijos. Salgo en unos días de viaje a residir a un país de Europa donde mi marido ha sido comisionado por el Presidente actual. Si de veras no tiene miedo a nada, pase conmigo a tomar algo al interior, pero recuerde que es su riesgo. Me gusta su actitud y franqueza, supo halagarme y adularme con sus directas propuestas, que jamás fueron groseras  ni ofensivas y se las creo sinceras y francas. Y el destino es el destino.
Dándome la espalda, abrió la pequeña puerta, pasando con seguridad a su casa, y yo, pues con la misma seguridad le seguí.
Lo que a continuación sucedió, es cosa que por caballerosidad mi labio calla. Solo sépanse que nos seguimos viendo los tres días que pasé en la ciudad y que jamás olvidaré esos deliciosos momentos íntimos pasados al lado de esa extraña hermosa señora, que el destino puso en mi camino esa afortunadísima noche en que alborotados mis instintos por ver los bailes de “Tongolele”, salía del teatro “Tívoli”.
S.a.C.f.
Xalapa, Ver. 11 de Diciembre de 1998.      18.53 Hrs.